Guatemala, 23 de octubre de 2026. El capitán de navío CG. DEM. Ángel Oswaldo Molina Bátiz, agregado naval de la Embajada de México en Guatemala, impartió la conferencia “Retos y decisiones en el proyecto del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec”.
El corredor conecta por vía férrea los puertos de Salina Cruz, en Oaxaca, y Coatzacoalcos, en Veracruz, a lo largo de unos 300 kilómetros. Con esta obra, México busca ofrecer una ruta alterna para el comercio entre el océano Pacífico y el Atlántico. El plan contempla además parques industriales en el istmo y en Chiapas, con el fin de atraer inversión a una de las zonas con menor desarrollo del país.
Durante su exposición, el agregado naval explicó las decisiones que ha implicado el proyecto y los retos que aún tiene por delante en infraestructura, operación y desarrollo de las comunidades por donde pasa el tren.
Buena parte de la conferencia se centró en la Línea K, el ramal de cerca de 460 kilómetros que va de Ixtepec, Oaxaca, a Ciudad Hidalgo, Chiapas, frente a Ciudad Tecún Umán, San Marcos. El primer tramo, hasta Tonalá, funciona desde noviembre de 2025 y el resto continúa en obra. Ambas ciudades fronterizas ya están unidas por el puente Rodolfo Robles, que cuenta con vía férrea, y la ampliación hasta la frontera fue incluida en el Plan Binacional México-Guatemala 2027.
De acuerdo con el expositor, ese enlace permitiría que la carga de Guatemala y del resto de Centroamérica llegue por tren a los puertos del istmo y, desde ahí, a los mercados de México y Estados Unidos, con menores tiempos y costos de traslado.
Agregó que el alcance del corredor va más allá del territorio mexicano, pues puede convertirse en un motor de desarrollo económico para Centroamérica y Norteamérica en su conjunto.